Hablar del Hospital de Tavera es algo que me emociona especialmente, y es que de pequeño tuve la fortuna de estudiar en el colegio que allí existe. Eran otros tiempos, y aunque hoy la actividad docente está ubicada casi totalmente independiente de las zonas históricas del edificio no lo era así hace unos años. Los que fuimos alumnos en la década de los setenta y los ochenta (y por supuesto los que lo fueron con anterioridad), tuvimos la fortuna de poder disfrutar de los recreos en sus amplios patios de columnas, tener clases de educación física cuando el tiempo era adverso en el zaguán de la parte trasera, celebrar las misas del día de las familias en la imponente iglesia, y tener acceso a prácticamente la totalidad de las dependencias que hoy tienen un acceso más restringido. Por ello comprenderá el lector que al hablar de este monumento me deje llevar por los sentimientos y la nostalgia de aquellos tiempos de infancia.

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Un poco de historia

El Hospital de Tavera, también conocido como Hospital de Afuera por su situación, es posiblemente el edificio renacentista más importante de Toledo. Su fundador, el cardenal Juan Pardo de Tavera (de donde tomó el nombre), con la construcción de este hospital perseguía dos objetivos. El primero solucionar la situación sanitaria de la ciudad creando un centro para acoger enfermos, ya que el resto de construcciones que había por entonces se dedicaban casi en su totalidad a labores de asilo. Y su segundo objetivo era construirse un lugar donde poder ser enterrado a su fallecimiento.

Su ubicación vino motivada por las ordenanzas municipales de la época, que prohibían construir hospitales y conventos dentro del recinto amurallado. A la vez se buscó un emplazamiento llano, en espacio abierto para disfrutar de aires saludables, y lo suficientemente alejado del río para no verse afectado por sus neblinas en las épocas más frías. Así, en el año 1541, comenzó la construcción en la vega alta, siendo Alonso de Covarrubias el primero en conducir la fábrica.

A mediados del siglo XVI Covarrubias cedió el mando al hasta entonces aparejador, Hernán González de Lara, quien guió las obras hasta su fallecimiento en 1577. Le sucedió entonces Nicolás de Vergara el Mozo, dejando impronta de su particular trabajo en la iglesia del hospital. La iglesia del hospital se inauguró en 1624, presidida por el impresionante sepulcro del fundador, esculpido por Alonso de Berruguete entre 1554 y 1561, bajo la cúpula. Representa el cuerpo yacente del cardenal Tavera en su lecho mortuorio y ataviado con sus vestimentas pontificales.

Fotograma de la película "Tristana", de Buñuel. Escena en la que destaca el sepulcro del Cardenal Tavera en la iglesia del Hospital de Tavera.

Fotograma de la película “Tristana”, de Buñuel. Escena en la que destaca el sepulcro del Cardenal Tavera en la iglesia del Hospital de Tavera.

Bajo este sepulcro se encuentra la famosa cripta circular, obra de Hernán González de Lara, con una curiosa reverberación de sonido que produce un extraño efecto para un lugar concebido para el eterno descanso. La perfección acústica de este espacio ha sido recientemente motivo de estudio de un grupo de alumnos de arquitectura.

Cripta del Hospital de Tavera. Fotografía de Zarateman

Cripta del Hospital de Tavera. Fotografía de Zarateman

Al estar el hospital bajo la advocación de “San Juan Bautista”, no es de extrañar que las obras artísticas en torno a la vida del santo sean las que predominen en la iglesia. El retablo fue proyectado por El Greco, aunque fue su hijo Jorge Manuel quien lo realizó. No es aquí el único lugar donde está presente el Greco, ya que en el museo que hoy en día funciona se pueden admirar varias e importantes obras del genial pintor. Especial mención requiere el cuadro del fundador, hecho por el cretense a título póstumo. Para este retrato el Greco utilizó como modelo la máscara mortuoria realizada por Alonso de Berruguete.

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En el interior del hospital destacan dos patios gemelos, con no demasiada ornamentación, pero sí de gran belleza, con dos alturas, y cuya separación genera un espacio que abre camino entre la portada principal y la entrada al templo.

Fue también bastante importante y renombrada la farmacia del hospital, con envases de cerámica de la zona, en la que se guardaban fórmulas magistrales, ungüentos y los más extraños brebajes.

Farmacia del Hospital Tavera. Imagen de http://www.fundacionmedinaceli.org/

Farmacia del Hospital Tavera. Imagen de http://www.fundacionmedinaceli.org/

En la actualidad el inmueble alberga un colegio de educación primaria, así como el Archivo de la Nobleza, siendo el edificio de propiedad particular del ducado de Medinacelli.

En este vídeo de RTCM, del programa “El Cuentakilómetros”, se puede ver una visita general a Tavera bastente interesante.

Misterios que se cuentan

A pesar de que son muchas las dependencias del histórico edificio que podrían ser un marco perfecto para cualquier fenómeno misterioso, es la cripta la que se convierte en el principal escenario de la totalidad de historias y anécdotas extrañas.

Ya hace casi un siglo que está cripta cautivó a un grupo de jóvenes que habían fundado la “Orden de Toledo”, y que tenían por norma acudir a Toledo con la mayor frecuencia posible a “vivir las más inolvidables experiencias”. Solían alojarse en la Posada de la Sangre y comían frecuentemente en La Venta de Aires. Tras la comida era obligada la visita a la tumba de Cardenal Tavera, donde permanecían unos minutos de recogimiento ante la estatua yacente del cardenal… Por cierto, este grupo de jóvenes, esta “Orden de Toledo” estaba formado por Luis Buñuel, García Lorca, Alberti y Dalí entre otros. Recomiento leer la siguiente entrada del blog Toledo Olvidado, donde Eduardo Sánchez Butragueño, como siempre, aporta una interesante información.

Pues en esta cripta tan atrayente para estos ilustres personajes, es donde hoy en día algunos testigos afirman haber vivido experiencias un tanto extrañas. Los propios guardeses del monumento no se atreven a transitar por esos lugares del edificio, al haberse visto en más de una ocasión una misteriosa figura que afirman tratarse de Alonso Berruguete. Esta atribución tiene la única causa en la supuesta forma de vestir de esta “aparición”, y al relacionar la muerte del artista en aquel lugar antes de finalizar del todo el sepulcro del cardenal, encontrándose también allí enterrado.

Estatua de Alonso Berruguete por José Alcoverro. Fotografía de Luis García

Estatua de Alonso Berruguete por José Alcoverro. Fotografía de Luis García

Los empleados del archivo siempre bajan en grupos o parejas al tener cierto temor a permanecer sólos en estos bajos del hospital.

También las empleadas de limpieza ejercen su trabajo siempre acompañadas, por el miedo a bajar solas, y afirman que los útiles que guardan en un pequeño trastero aparecen completamente desordenados sin que nadie haya accedido allí.

Recomiendo este audio del programa Milenio 3, en donde Luis Rodríguez Bausá, y Javier Mateo, nos hablan de este caso entre algunos otros. (Min. 20:00 a 26:35)

La cripta es uno de los lugares que puede verse fácilmente con la visita libre a los patios, iglesia y sacristía por 3,50 €, o si se prefiere por 4,50 € esta visita libre junto a una guiada por el museo, farmacia, y archivo.

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